La política que se aprende deslizando
Por: Gabriella Abello
Entre videos, algoritmos e influencers, cada vez más jóvenes construyen sus opiniones políticas a través de las redes sociales, muchas veces sin darse cuenta.
A las 11:47 de la noche, con las luces apagadas y el brillo del celular al máximo iluminándole la cara mientras desliza el dedo por la pantalla, un video tras otro. En menos de un minuto ha pasado de un GRWM a una explicación sobre por qué debería votar por Abelardo.
Se detiene.
El creador habla con seguridad, mirando a la cámara como si le estuviera hablando directamente a ella. Hace uso de palabras simples, ejemplos cotidianos y una frase que le queda en la cabeza: “Esto es lo que no te están contando”. Valeria no lo sabe, pero esa noche no solo está consumiendo contenido, está empezando a formar una postura política.
Durante varios años, la política fue algo que se buscaba en noticieros, periódicos o debates. En cambio, hoy aparece sin previo aviso entre bailes, recetas y tendencias virales. Logra llegar a ti cuando ni siquiera lo estás buscando.

[Los jóvenes han desplazado el consumo de medios tradicionales hacia plataformas digitales] Foto: Atribus
Según el Pew Research Center (2022), una proporción creciente de jóvenes obtiene su información política directamente de las redes sociales, muchas veces a través de creadores de contenido y no de los medios tradicionales.
Valeria sigue viendo.
Ahora es otro creador. Este tiene un tono más indignado, habla rápido y dice: “Razones para no votar por Abelardo De la Espriella”. Los comentarios están llenos de apoyo: “Por fin alguien lo dice”, “Esto debería ser viral”. A diferencia de los políticos o periodistas, los influencers han logrado crear algo distinto: cercanía con su público. Comparten su vida, sus rutinas y sus pensamientos. Se muestran espontáneos y “reales”.
Esa sensación de autenticidad hace que sus opiniones pesen más y sean escuchadas por el público. No es casualidad que cada vez más personas recurran a estos formatos. El Reuters Institute for the Study of Journalism (2023) señala que una parte importante de la población, especialmente los jóvenes, prefiere informarse a través de plataformas digitales, como TikTok, y de figuras influyentes antes que de medios tradicionales.
Valeria no conoce a esos creadores, pero siente que sí.
Al día siguiente, mientras desayuna, vuelve a abrir la aplicación de TikTok y el algoritmo ya hizo su trabajo, convirtiendo toda su For You Page en más videos sobre política, más opiniones similares y otras muy diferentes, permitiéndole ver distintas perspectivas sobre el mismo tema.
Valeria vuelve a deslizar en su celular. Entre videos aparece una joven hablando con tono firme. Explica por qué apoya a Paloma como candidata a la presidencia. No hay gritos ni exageraciones, solo argumentos. Habla de propuestas, de cambios que considera necesarios y de decisiones que, según ella, marcarían una diferencia para el país. Valeria se detiene más tiempo de lo habitual y escucha completa la explicación. Revisa algunos comentarios y guarda el video.
No es la primera vez que ve contenido político, pero esta vez no lo consume de forma automática, sino que compara lo que dice con otras opiniones que ha visto, recuerda datos importantes y cuestiona algunas ideas. No asiente de inmediato, pero tampoco descarta. En lugar de dejarse llevar por el impulso del momento, analiza. Y en ese proceso, más que adoptar una postura ajena, reafirma la suya.
"Los jóvenes suelen pensar que las redes sociales no influyen en sus decisiones porque la influencia no siempre es evidente. Sin embargo, la exposición constante a ciertos mensajes puede terminar moldeando la forma en que interpretan la realidad política y construyen sus opiniones."
— Leonard Molina, Politólogo de la Universidad del NorteLas redes no solo muestran contenido random, también se encargan de organizarlo según lo que el usuario ya vio y consume. Estudios sobre consumo digital recopilados por DataReportal (2024) evidencian que los usuarios pasan varias horas al día en redes sociales, lo que aumenta la exposición constante a ciertos mensajes. Una generación que aprende diferente.
Valeria ya no ve TikTok como una simple sucesión de videos pasajeros con el único fin de entretenerse, sino que ahora lo usa para informarse y aprender. Entre tantos videos y opiniones diferentes logró entender que no todo lo que aparece es verdad, pero que tampoco todo es falso.
Poco a poco aprendió a detenerse, a pensar y a decidir qué cosas le hacen sentido y cuáles no, con qué está de acuerdo y con qué no. Ahora no solo desliza para pasar el tiempo, sino que también escucha, compara y forma su propia opinión. Como ella, muchos jóvenes ya no solo consumen contenido; también construyen su forma de ver la política desde lo que encuentran en redes sociales todos los días.
