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INVESTIGACIÓN DE DATOS

¿Influyen las figuras públicas en la opinión política de los jóvenes barranquilleros? Ellos dicen que no

Por:

Camila Gómez, Mariana Vergara, Carlos Rincón, José Hincapié, Angélica Paternina, Isabella Vega, Gabriela Abello.

Sebastián, universitario de 23 años, no estaba buscando información sobre política. Solo estaba viendo historias en Instagram.

Un video, otro, una opinión. Pasó rápido. No se detuvo mucho. Tampoco lo ignoró del todo. Siguió deslizando.

Después, cuando se le pregunta si ese contenido influye en su forma de pensar, responde sin pensarlo mucho:

“Mi opinión política no tiene que ver con las personas que sigo, sino con mis valores y los de mi familia”.

La respuesta suena segura. Pero no termina de cuadrar con lo que aparece cuando se miran los datos.

EXPOSICIÓN GLOBAL

70.9% Expuestos al menos de manera ocasional
84.7% De penetración en Instagram
58.7% De presencia en TikTok

Una exposición que ya es parte de la rutina

En la encuesta aplicada a 189 jóvenes residentes de la ciudad, el uso de redes sociales no aparece como algo esporádico. Más bien, aparece como una costumbre. La exposición al contenido político de figuras públicas es frecuente entre los jóvenes barranquilleros, aunque no necesariamente diaria. El 37,6 % de los encuestados afirma ver este tipo de publicaciones frecuentemente o muy frecuentemente, mientras que el 33,3 % las ve algunas veces. En conjunto, más de siete de cada diez jóvenes (70,9 %) están expuestos al contenido político de figuras públicas al menos de manera ocasional. Solo el 2,1 % afirma no verlo nunca.

Eso significa que, incluso sin buscarlo, la mayoría está rodeada constantemente de opiniones, posturas y discusiones que circulan en redes sociales. Instagram es la principal puerta de entrada a este contenido (84,7 %), seguida por TikTok (58,7 %). Muy por detrás aparecen X (22,2 %) y YouTube (21,2 %), mientras que las demás plataformas registran porcentajes inferiores al 13 %.

En el contexto de Barranquilla, donde la participación política juvenil en espacios formales es limitada, las redes sociales se consolidan como uno de los principales escenarios de interacción política. Esto refuerza su papel no solo como medio de información, sino como espacio clave en la formación de opiniones entre los jóvenes.

Participación política juvenil

[1.500.444 jóvenes entre los 14 y 28 años acudieron a las urnas en todos los municipios del país] Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia

Aunque la mayoría de los jóvenes no considera que las opiniones de las figuras públicas tengan un efecto duradero en sus pensamientos, una parte importante reconoce que este contenido puede ayudarles a entender mejor temas políticos e incluso influir en algunas de sus opiniones.

Los resultados muestran una influencia moderada, aunque no uniforme. Frente a la afirmación "El contenido político de figuras públicas me ayuda a entender mejor estos temas", el 47,6 % de los jóvenes está de acuerdo o totalmente de acuerdo, mientras que el 24,9 % manifiesta desacuerdo. Por otro lado, el 32,3 % afirma que este contenido ha cambiado su forma de pensar en alguna ocasión, frente a un 42,3 % que no comparte esa percepción. Asimismo, el 26,5 % señala que suele quedarse pensando varios días en las opiniones políticas de figuras públicas, mientras que el 45,5 % está en desacuerdo con esa idea.

“Lo veo, pero no me afecta”

La influencia percibida obtuvo una puntuación promedio de 4,3 sobre 10. Es decir, los encuestados se ubicaron más cerca del "influye poco" que del "influye mucho", aunque sin descartar por completo su impacto en la formación de opiniones políticas.

Luis Robles, estudiante de ingeniería de sistemas, lo explica. Dice que usa redes sociales con alta frecuencia, pero que, cuando aparece algo político, no se detiene a detallarlo: “Simplemente lo paso”. Esa sensación de distancia percibida fue una respuesta recurrente.

Cuando se comparan los datos, la historia cambia un poco

Entre quienes dicen que rara vez consumen contenido político en redes, la influencia percibida apenas llega a 2,6 sobre 10. Pero, entre quienes lo ven con frecuencia, el promedio sube a 5,8 sobre 10.

Consumo Bajo de Contenido 2.6 / 10 Nivel de Influencia Autopercibida
Consumo Alto de Contenido 5.8 / 10 Nivel de Influencia Autopercibida

No es una diferencia menor. Ahí es donde aparece el primer matiz: la influencia no es uniforme, pero sí crece con la exposición, aunque no siempre se reconozca como tal.

Leonard Molina, politólogo de la Universidad del Norte, dice que esto no es extraño. Según explica, muchos jóvenes consumen contenido político en redes sin sentirse influenciados porque ese contenido ya llega filtrado: “Terminan viendo información que coincide con lo que piensan”, plantea.

Este fenómeno puede relacionarse con el concepto de “cámara de eco”, en el que los usuarios consumen contenido alineado con sus propias creencias y, así, refuerzan sus opiniones sin recibir una influencia externa directa.

No solo ven: toman acciones

Hay otro dato que confronta la idea de un consumo pasivo. Después de ver contenido político publicado por figuras públicas, los jóvenes toman un papel activo en su entorno:

42,9%

Busca más información sobre el tema.

32,8%

Comparte el contenido.

25,9%

Comenta o debate sobre política.

25,4%

Sigue o deja de seguir cuentas por posturas.

12,7%

Afirma haber cambiado de opinión.

Estos resultados muestran que el consumo de contenido político en redes sociales genera reacciones que van más allá de la simple exposición.

Influencer en Redes Sociales

[Plataformas como Tik Tok se han convertido en espacios en donde figuras como los influenciadores comparten opiniones políticas] Foto: Captura de pantalla / @Sofhiagomezc en Tik Tok

Juan David Name, politólogo, lo plantea así: las redes han hecho más fácil participar en política, pero esa participación no siempre viene acompañada de más información.

Los datos encajan con esa idea: hay movimiento e interacción, pero no en todos los casos hay una profundización en las percepciones de la audiencia joven.

Cuando se les pregunta si las opiniones políticas de figuras públicas podrían influir en su decisión de voto, el 57,7 % considera que es poco o nada probable, mientras que el 40,7 % cree que es probable o muy probable. El 1,6 % restante no sabe. Aunque predomina el escepticismo, una proporción significativa reconoce la posibilidad de que este contenido influya en sus decisiones electorales.

No hay consenso. Más bien, hay una especie de duda colectiva.

Predomina una confianza moderada o baja hacia la información política difundida por figuras públicas:

La confianza en la información política compartida por figuras públicas es limitada. Cerca de cuatro de cada diez jóvenes (39,2 %) manifiestan confiar "algo" en este tipo de contenido, mientras que un 36,5 % confia poco y un 13,2 % no confía nada. En contraste, apenas un 9,5 % afirma confiar mucho o totalmente. Estos resultados muestran que, aunque las figuras públicas tienen una amplia presencia en las redes sociales, la mayoría de los jóvenes mantiene una postura de confianza moderada o baja frente a la información política que comparten.

La credibilidad también influye

No todos reaccionan igual frente al mismo contenido. Cuando se observa la variable de confianza en figuras públicas, la diferencia es clara.

Quienes dicen no confiar en la información política proveniente de figuras públicas marcan una influencia de apenas 1,7 sobre 10. En cambio, entre quienes confían mucho, el promedio sube a 6,9 sobre 10. Es casi cuatro veces más. Eso ayuda a entender otra capa del problema: no se trata solo de cuánto se consume, sino de a quién se le cree.

“En redes no solo importa lo que se dice, sino quién lo dice”, explica Name. En ese contexto, Tatiana Velásquez, cofundadora de La Contratopedia Caribe y experta en periodismo de investigación, datos y visualización, también advierte que el consumo digital actual está atravesado por una sobreexposición de contenidos que dificulta identificar el origen de las ideas.

“Es tanto el contenido que consumen que, a veces, les resulta difícil determinar exactamente de quién proviene la postura política que adoptan”, señala.

Esa saturación refuerza el papel de quienes logran generar confianza. De acuerdo con los resultados de la encuesta, quienes creen en figuras públicas son mucho más influenciables, lo que coincide con lo planteado por Velásquez sobre la centralidad de estas voces en el entorno digital. Explica, igualmente, que esta influencia ha crecido en medio de una crisis de legitimidad de los medios tradicionales, lo que ha llevado a que las audiencias perciban a los influencers como más cercanos y confiables.

Sin embargo, advierte un problema clave: la falta de transparencia en casos de contenidos patrocinados. “No todo el mundo dice que lo que está comentando hace parte de un contrato”, afirma, lo que puede llevar a que contenidos financiados se perciban como opiniones personales.

Además, muchos mensajes políticos no se presentan de forma explícita, sino que se integran dentro de contenidos cotidianos, lo que los hace más difíciles de identificar y más efectivos en su impacto. Esto, sumado a la confianza que generan estas figuras, dificulta el desarrollo de una mirada crítica en parte de la audiencia joven.

Ahí es donde las figuras públicas ganan peso. No necesariamente por su conocimiento, sino por la conexión que generan.

Una influencia también puede ser positiva

Esteban Pereira, estudiante de ciencias políticas, señala que el contenido político en redes sociales puede tener un impacto positivo cuando es informativo o explica temas como el funcionamiento del Estado y la importancia del voto. Según él, esta clase de contenido es capaz de captar la atención de los jóvenes que inicialmente no están interesados en la política y, de esta manera, los incentiva a informarse y a participar más activamente en ella.

Esta percepción se relaciona con los datos de la encuesta, donde un 42,9 % de los encuestados afirma buscar más información después de consumir contenido político, y un 26,4 % asegura comentar o debatir sobre estos temas, lo que sugiere un nivel de participación activa.

Sin embargo, también habla sobre el riesgo que existe cuando quienes crean contenido no cuentan con suficiente conocimiento o veracidad en sus datos. Esto puede hacer que desinformen a otros usuarios al hablar más desde la opinión o desde la emocionalidad, y no desde un conocimiento fundamentado.

Riesgo Digital

Las redes no sólo amplifican opiniones. También amplifican errores. La información incompleta, sacada de contexto o directamente falsa circula con la misma velocidad que cualquier otra publicación. Y, en un entorno donde todo pasa rápido, detenerse a verificar no siempre es la prioridad.

Name lo resume de forma directa: “Las redes permiten que la información llegue más lejos, pero también que la desinformación se mueva más rápido”.

Lo que muestran los datos, aunque no se diga

Si se juntan todas las piezas, la historia no es tan contradictoria como parece al inicio.

  • SI Sí hay exposición constante.
  • SI Sí hay reacciones después del consumo.
  • SI Sí hay diferencias en la influencia en el joven según el grado de confianza y la frecuencia de consumo.

Lo que no hay es una percepción clara de influencia. Y ahí está el punto. No es que las redes no influyan. Es que lo hacen de una forma que no siempre se nota: poco a poco, por repetición, por cercanía, por familiaridad.

INFO

Metodología

Este artículo se construyó a partir de una encuesta aplicada a 189 jóvenes entre 18 y 25 años en Barranquilla. Se analizaron variables como la frecuencia de consumo de contenido de figuras públicas —influenciadores, artistas, celebridades, activistas, líderes sociales y empresariales, y deportistas— en redes sociales, el nivel de influencia percibida en una escala de 0 a 10, la confianza en la información y las acciones posteriores al consumo de contenido político. Además, se realizaron entrevistas a estudiantes y expertos en ciencia política para contrastar los datos con experiencias reales.