Salud en trabajadores del área de la salud en horarios nocturnos

Realizado por Wilmer Ortiz, Azucena Rubiano, Juan Sánchez y Jotan Mercado · Vigilia

El trabajo nocturno se ha convertido en una pieza fundamental de las economías modernas. Sectores como la salud, la seguridad y los servicios dependen de jornadas que obligan a miles de trabajadores a romper con el ciclo natural del día. Barranquilla cuenta con una amplia red de profesionales de la salud que sostienen la atención médica durante las madrugadas, entre ellos María Camila Paternina Mendoza, estudiante en prácticas de medicina, quien ha experimentado de primera mano los efectos físicos y emocionales de estas jornadas.

¿Qué conlleva trabajar en estos horarios para los trabajadores de la salud?

El reloj biológico

El cuerpo humano está regulado por el ritmo circadiano, un sistema biológico que sincroniza funciones como el sueño, la temperatura corporal y la secreción hormonal con el ciclo de luz y oscuridad. Alterar este ritmo, como ocurre en el trabajo nocturno, genera desajustes fisiológicos importantes que afectan tanto el bienestar físico como el desempeño laboral.

La ansiedad

La ansiedad se ha convertido en uno de los indicadores más claros del deterioro de la salud mental entre los profesionales de la salud que trabajan en horarios nocturnos. Lejos de ser un efecto aislado, los datos muestran que se trata de un fenómeno estructural asociado a las condiciones propias de este tipo de jornada.

En un estudio aplicado a personal sanitario en Ecuador (Guamán y Manzano, 2024), el 34,78% de los trabajadores nocturnos presentó niveles significativos de ansiedad , según la subescala de Goldberg.

Aunque más de la mitad de los encuestados no se identificó inicialmente como “nervioso” o “irritable”, los síntomas físicos y conductuales revelan otra realidad. Entre las principales manifestaciones aparecen los dolores de cabeza (30,43%), la dificultad para dormir (21,74%) y las manifestaciones vegetativas (13,04%), evidenciando una ansiedad que muchas veces permanece invisibilizada dentro de las dinámicas laborales y que aparecen como expresiones concretas de esta ansiedad latente.

La distribución de la ansiedad tampoco es homogénea. Los datos evidencian una concentración en los perfiles más exigidos del sistema: médicos y enfermeros representan el 60,87% de los casos , lo que sugiere una relación directa entre responsabilidad clínica, carga laboral y afectación emocional.

A esto se suma una variable generacional clave: casi el 70% de los casos se concentra en trabajadores entre 25 y 29 años , un grupo que, paradójicamente, se encuentra en las primeras etapas de su vida profesional y aún así debe enfrentar exigencias físicas y psicológicas en un momento determinante de su desarrollo laboral.

María Camila al estar en sus prácticas profesionales ha expresado los diversos efectos que le genera el hecho de tener que trabajar en un horario como el nocturno en el que el agotamiento físico, fatiga, cansancio mental están presentes en su rutina diaria y que ha tenido que saber solucionar para poder ejercer su trabajo.

El componente de género también marca diferencias importantes. Las mujeres reportan mayores niveles de ansiedad (22%) frente a los hombres (17%), lo que puede estar vinculado tanto a factores biológicos como a la doble carga laboral y doméstica que enfrentan muchas trabajadoras del sector salud.

A esto se suma un entorno laboral altamente exigente. El 91,30% de los trabajadores reporta una alta carga laboral , mientras que la falta de equipos estables y el irrespeto por los ciclos de descanso profundizan el desgaste psicológico asociado a estas jornadas.

En este contexto, la ansiedad no aparece como un trastorno individual, sino como una respuesta lógica a condiciones laborales que tensionan de forma constante al trabajador.

El precio del trabajo nocturno

Realizado por Alejandra Castro, Ana Venegas e Isabella Puerto · Vigilia

El mercado laboral nocturno en Barranquilla (y en Colombia) no solo implica un cambio de ritmo, sino una estructura de costos y beneficios definida por la ley. Durante toda la noche, miles de trabajadores operan bajo un régimen de recargos que busca compensar el desgaste físico y mental. Sin embargo, detrás de esos porcentajes hay personas que pasan sus madrugadas trabajando mientras la ciudad duerme. Al analizar los datos de diferentes sectores, desde el clínico hasta el informal, se observa una brecha significativa en la formalización y la remuneración extra.

A sus 53 años, Pedro Pablo Mariota Rodríguez, el portero de un edificio residencial, sabe que trabajar de noche implica permanecer alerta durante horas. Aunque recibe los recargos establecidos por la ley, asegura que el desgaste va más allá de lo económico; sin embargo, también destaca que los recargos nocturnos han representado un alivio para su economía. Gracias a ese ingreso, ha podido brindar una mayor estabilidad a su familia y afrontar con más tranquilidad los gastos del hogar.

¿Cuánto vale la noche?

De acuerdo con la normativa vigente, el trabajo nocturno se define y remunera bajo los siguientes parámetros:

  • Horario nocturno: Es aquel comprendido entre las 19:00 y las 6:00 del día siguiente.
  • Recargo ordinario: Por el solo hecho de ser nocturno, el trabajo se remunera con un recargo del 35% sobre el valor del trabajo diurno.
  • Horas extra nocturnas: Si el trabajador supera su jornada ordinaria en este horario, el recargo asciende al 75% sobre el valor ordinario diurno.

Análisis por sectores: Salarios y beneficios

La siguiente tabla desglosa cómo se aplican estos recargos en profesiones y revela que, mientras los sectores de salud y seguridad mantienen una estructura formal, el sector de reciclaje opera totalmente al margen de estos beneficios.

ProfesiónEmpresaContratoSalario mínimo (aprox.)Recargo nocturnoHoras extra nocturnas
Médico de urgenciasHospitalFormal$2.353.910 / mes35%75%
EnfermeroHospitalFormal$4.072.884 / mes35%75%
PorteroSeguridad privadaFormal$1.218.154 / mes35%75%
Recogedor de basuraEmpresa de aseoFormal$1.114.554 / mes35%75%
Reciclador informalInformalInformal---

Trabajar de noche no vale lo mismo para todos.

Los datos del Observatorio Laboral y Computrabajo, junto con la visualización de salarios en SMLMV, muestran una realidad clara.

En el sector de la salud se evidencia una alta dispersión salarial.

  • Un médico puede ganar entre 1 y 9 salarios mínimos, dependiendo de su especialización y experiencia.
  • Una enfermera se mueve aproximadamente entre 1 y 5,1 salarios mínimos.
  • Sin embargo, un enfermero (hombre) varía entre 1 y 2,7 salarios mínimos.

Esta diferencia, visible en la visualización de datos, refleja que incluso dentro de un sector formalizado como el de la salud, las condiciones económicas no son homogéneas. Factores como el nivel de formación, la especialización y la trayectoria profesional amplían en una gran escala la brecha entre los ingresos mínimos y máximos, evidenciando una priorización interna de estos trabajos.

Por fuera de este sector, la situación es aún más restrictiva.

  • Un portero suele mantenerse alrededor de 1,14 salarios mínimos, con muy poco margen de crecimiento.
  • Lo mismo ocurre con los recogedores de basura, cuyo ingreso también se concentra en el mínimo, con 1,06 salarios mínimos.
  • En el caso del reciclador informal, ni siquiera existe un rango claro en las bases de datos; sus ingresos son variables, inestables y sin protección legal, lo que los deja completamente por fuera del sistema de recargos y beneficios.

El análisis de estos datos revela que la noche en Colombia no se experimenta de la misma manera para todos. Aunque la ley establece recargos del 35% y 75% como una forma de compensación, su impacto real depende directamente del nivel salarial y del tipo de empleo.

Las diferencias entre los ingresos de las ocupaciones analizadas permiten dimensionar cuánto puede representar realmente el trabajo nocturno en términos económicos. Sin embargo, también dejan en evidencia un vacío importante: la escasa información sobre las condiciones salariales en el sector informal.

El caso del reciclador informal, en particular, pone de relieve esta falta de datos y la dificultad de medir con precisión el impacto de la jornada nocturna en estos trabajadores.