Rafael Gassón, explica el trasfondo bíblico y religioso del consumo de animales acuáticos en Semana Santa. “Normalmente la gente piensa que es un asunto como de burla y no, eso tiene un trasfondo más simbólico”

Rafael Gassón, explica el trasfondo bíblico y religioso del consumo de animales acuáticos en Semana Santa. “Normalmente la gente piensa que es un asunto como de burla y no, eso tiene un trasfondo más simbólico” El arqueólogo, docente e investigador venezolano comparte el significado histórico y bíblico detrás de la práctica religiosa de abstinencia a carnes durante la Semana Santa y hace un énfasis en por qué se les hace la excepción a ciertos tipos de animales. El actualmente docente dentro del departamento de Historia y Ciencias Sociales en la Universidad del Norte ha constado de una amplia trayectoria profesional dentro del ámbito investigativo, lo que le ha permitido ser autor de varias piezas informativas y explicativas en el espacio antropológico; experiencia que se ha visto reflejada dentro de diferentes espacios de conversación que ha liderado dentro del campus universitario. El consumo de animales acuáticos durante la Semana Santa tiene un trasfondo que va más allá de lo gastronómico y se inscribe en una tradición simbólica del cristianismo. La abstinencia de carne y su reemplazo por pescado se relacionan con prácticas de ayuno y con el significado religioso de este alimento dentro de la fe. Como señala el medio BBC Mundo, “el símbolo del pez, conocido como ichthys, era utilizado por los primeros cristianos como una forma de identificarse y representa ‘Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador’”, lo que permite entender por qué estas prácticas alimentarias persisten hasta hoy. Gassón recibe esta entrevista dentro de su oficina laboral ubicada en el bloque K de la universidad, con disposición para explicar esta tradición católica. Da paso a el espacio de entrevista el 9 de marzo del año 2026.

Pregunta: ¿Cómo empezó usted a relacionarse con este tema y qué lo llevó a investigarlo?

Respuesta: Haber trabajado tanto tiempo en los llanos me me familiarizó con las costumbres de Semana Santa, especialmente con las costumbres alimentarias, porque los llanos de Colombia y de Venezuela y la costa norte de Colombia comparten ciertas costumbres alimentarias.

Pregunta: ¿Cómo perciben estas prácticas las personas que no pertenecen a estas regiones y a qué se refiere específicamente esta tradición?

Respuesta: Las personas que no son llaneras y las personas que no son costeñas encuentran que esa tradición es extraña y a veces preguntan por qué se comen animales tan fuera de lo corriente. Tienden a ver como raros, incluso como repugnantes, animales como los chigüiros y como las tortugas. Las tortugas y los chigüiros, que aquí en la costa colombiana se le dice ponche, son parte de esas costumbres alimentarias.

Pregunta: ¿Por qué se consumen animales como las tortugas o los chigüiros durante la Semana Santa? ¿Existe una interpretación errónea sobre esta tradición?

Respuesta: Normalmente la gente piensa que es un asunto de viveza criolla o de burla, y no. Eso tiene un trasfondo más simbólico.

Pregunta: ¿Qué es el ayuno religioso y qué papel cumple en la Semana Santa?

Respuesta: El ayuno religioso, especialmente en el tiempo de Cuaresma, 40 días antes de la Semana Santa, en la edad media eran 40 días en que no se podía tomar ningún tipo de alimento suculento, no se podía comer pescado, no se podía tomar leche, no se podía comer carne. Hoy en día la gente ayuna sobre todo por razones estéticas, pero el ayuno religioso ya muy poca gente lo practica.

Pregunta: ¿Cómo evolucionó la práctica del ayuno hasta la actualidad?

Respuesta: Poco a poco eso fue pasando a lo que es más corriente: no comer carne en Semana Santa, especialmente el viernes santo, y cambiar esto por pescado.

Pregunta: ¿Qué relación tiene esta práctica con los pasajes bíblicos?

Respuesta: Tiene que ver incluso con las tentaciones del demonio a Jesús cuando Jesús fue a ayunar al desierto para fortalecerse. Primero el diablo le dijo a Jesús que si tenía hambre que convirtiera las piedras en panes. Luego el diablo lleva a Jesús a la parte más alta del templo de Jerusalén y le dice: ‘Si eres el hijo de Dios, arrójate que los ángeles te van a salvar’. Finalmente, el diablo lo llevó a una montaña muy alta y le enseñó todos los reinos del mundo y le dijo: ‘Todo esto te daré si postrado ante mí me adorares’. Jesús rechazó todo. Después de resistir las tentaciones del diablo, la Biblia cuenta que los ángeles le dieron de comer y de beber a Jesús. Así es importante el ayuno para fortalecer a Jesús antes de cumplir su misión.

Pregunta: ¿Cómo se estableció el pescado como sustituto de la carne?

Respuesta: Desde muy temprano la iglesia primitiva estableció el consumo de pescado para sustituir a la carne. El pescado fue multiplicado por Jesús para alimentar a la multitud a la orilla del lago de Galilea. Por eso en la Biblia el pescado aparece como un alimento puro.

Pregunta: ¿Cómo influye la clasificación bíblica de los animales en estas prácticas?

Respuesta: Desde el libro de Génesis los animales están divididos en ciertas categorías, los animales que vuelan, los animales que están en la tierra y los animales que viven en el agua. Es una clasificación que se refiere a sus hábitos y no a su estructura.

Pregunta: ¿Por qué lo que vive en el agua se considera como pez?

Respuesta: Hoy en día sabemos que la ballena no es un pez, es un mamífero, pero lo que se está haciendo referencia es a que vive en el agua como un pez.

Pregunta: ¿Qué ejemplos históricos existen de esta forma de clasificar a los animales?

Respuesta: En la Europa medieval ese animal se comía corrientemente durante la Semana Santa porque vivía en el agua y por lo tanto era un pez. Evidentemente no tenía el aspecto de un pez, pero vivía en el agua y eso era lo importante para clasificar.

Pregunta: ¿Qué ocurrió con animales similares en América del Norte?

Respuesta: Cuando los europeos llegan a Canadá y a lo que hoy en día son los Estados Unidos, ven las nutrias o las ratas almizcleras y establecen que son animales que se pueden comer perfectamente en el tiempo de cuaresma y en el tiempo de Semana Santa porque son animales acuáticos.

Pregunta: ¿Cómo se entendía el concepto de pez?

Respuesta: Comer carne de chigüiro se establece oficialmente hasta 1784 por el Papa Pío VI porque era incontrolable el consumo. Se establecía que, si eran animales que vivían más de 14 días en el agua, por lo tanto, eran peces.

Pregunta: ¿Qué ocurre con las tortugas dentro de esta tradición?

Respuesta: La Biblia establece que los reptiles son impuros, pero las tortugas son animales acuáticos. Aquí en la costa colombiana consumimos mucho y la gente dice que, si uno no ha comido carne de tortuga durante la Semana Santa, no ha celebrado la Semana Santa.

Pregunta: ¿Qué significa el pez dentro del cristianismo?

Respuesta: Desde el cristianismo primitivo hay una association entre Cristo y la palabra pez. En griego pez se dice ictus e ictus es un acrónimo que quiere decir Jesús Cristo hijo de Dios Salvador.

Pregunta: ¿Qué dicen los padres de la Iglesia sobre esta relación simbólica?

Respuesta: Tertuliano habla del conjunto de los creyentes como pequeños peces, porque somos bautizados en el agua y vivimos del agua del bautismo. Cuando un cristiano abandona la iglesia es como un pez que abandona el agua.

Pregunta: ¿Por qué seguimos consumiendo estos animales en la actualidad?

Respuesta: Comemos sin ningún problema animales que viven en el agua, aunque no sepamos cuál es el trasfondo, animales que sean tan extraños como tortugas y como chigüiros, porque hay una asociación entre el agua, los peces y Cristo que es muy importante en el tiempo de cuaresma.

Pregunta: En conclusión, ¿por qué se restringen ciertos alimentos y otros no?

Respuesta: Podemos comer casi cualquier cosa, pero lo que comemos o lo que dejamos de comer lo hacemos por razones simbólicas.

Crónica · Semana Santa en Usiacurí

Viacrucis viviente: la Pasión que revive Usiacurí

Cada Semana Santa, Usiacurí convierte sus calles en un escenario vivo. Vecinos del pueblo encarnan el juicio y la condena de Jesús a través de estaciones fijas que, una tras otra, conducen a la procesión hacia el Parque Mirador. Este es el recorrido, escena por escena.

Por el equipo de Rostros de Fe · Semana Santa 2026

La captura de Jesús
Escena 1 La captura La escenificación inició con la captura de Jesús mientras llevaba las cadenas atadas a sus manos, emprendiendo el camino hacia su juicio. “Entonces la tropa romana, el comandante y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron…” (Juan 18:12).
Jesús ante el Sanedrín
Escena 2 Ante el Sanedrín En el primer escenario, Jesús se enfrenta al poder religioso del momento: el Sanedrín. La historia nos cuenta que ir ante el Sanedrín era el paso que había que cumplir antes de realizar una condena civil. En medio de las preguntas que le hacían, no contestaba y se veía tan calmado que inquietaba a los que lo habían capturado.
Interrogatorio y violencia
Escena 3 Interrogatorio y violencia La tensión se hizo más fuerte cuando Jesús pidió que interrogaran a quienes lo habían oído enseñar públicamente. Ante esta respuesta, el guardia no se contiene más y recurre a la violencia. “Cuando dijo esto, uno de los guardias que estaba cerca dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así respondes al sumo sacerdote?»” (Juan 18:22).
Jesús ante Herodes
Escena 4 Ante Herodes Luego de pasar por el primer juicio de Pilatos, Jesús es remitido a donde Herodes, quien esperaba un milagro para entretenerse. Pero Jesús no lo hizo, lo que se convirtió en burla y desprecio; Herodes terminó devolviéndolo a donde Pilatos. “Entonces Herodes con sus soldados, después de tratar a Jesús con desprecio y burlarse de Él, lo vistió con un espléndido ropaje y lo devolvió a Pilato.” (Lucas 23:11).
Pilatos se lava las manos
Escena 5 Pilatos se lava las manos En el siguiente escenario vemos a Pilatos hablando con su esposa mientras ella intenta convencerlo de no relacionarse con Jesús por un sueño que tuvo sobre él. Finalmente, Pilatos se lava las manos ante la multitud; no lo libera, sino que lo entrega para que se cumpla la sentencia. “«Soy inocente de la sangre de este Justo. ¡Allá ustedes!»” (Mateo 27:24).
Escena 6 · Cierre

Inicio de la procesión

En este punto se acaban los escenarios fijos. El pueblo entero inicia la procesión hacia el Parque Mirador para representar el camino al Calvario y la crucifixión.

Rostros de Fe

La Semana Santa que vive Usiacurí. Especial documental de carácter académico.

Crónica
Viacrucis viviente
Semana Santa 2026
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Trabajo académico
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El esplendor que venció las tinieblas

Millena Morales lloraba. No de alegría, no de emoción como tantas veces frente al altar: lloraba de duda. Ella, que había entregado su voz a Dios desde los quince años, que cada domingo convertía un salmo en oración cantada, sintió por primera vez que el cielo estaba mudo. Su cuerpo no respondía, los médicos no daban certezas, y el hijo que tanto pedía no llegaba. Entonces hizo algo desesperado y hermoso: le pidió a su primer hijo, apenas un niño, que rezara con ella. Que le pidiera a Dios un hermanito.

Pero antes de esa tormenta hubo música.

Millena creció en Usiacurí entre ocho hermanos por parte de padre —de padre y madre, solo dos— y con una devoción a la Virgen María que le venía de adentro, como la voz. En agosto de 2010, a los quince años, se paró por primera vez frente al coro de la iglesia católica del pueblo. Cantó un salmo. No sabía todavía que ese momento le iba a definir la vida, ni que entre esas bancas iba a conocer al hombre que años después tocaría la guitarra a su lado: su esposo, con quien hoy comparte también un grupo vallenato.

De profesión es odontóloga. Se graduó hace nueve años, tiene su consultorio particular y trabajó en el hospital como odontóloga general. Pero si le preguntan qué la sostiene, no habla de resinas ni de radiografías: habla de alabanzas. La música es su refugio. Cuando los días se ponen difíciles, Milena pone una canción de adoración y siente algo que no sabe explicar con palabras clínicas. Una conexión, dice. Algo que la libera de toda carga. Canta porque le nace, y lo que nace no se negocia.

Lo que sí negoció —con Dios, con su propio cuerpo, con la angustia— fue su segundo embarazo. Fue de alto riesgo. Fue traumático. Fue un camino de lágrimas y preguntas sin respuesta. Hubo noches en que Milena dudó de su propia fe, ella que nunca había dudado de nada. ¿Cómo podía Dios pedirle que cantara si no le concedía lo que más le dolía? Le rogaba a su hijo mayor que orara, que le pidiera al cielo un hermano. Y el niño rezaba.

Y el hermano llegó.

"No era en el tiempo mío, era en el tiempo de Dios", Millena cuenta todo esto una tarde en Usiacurí, mientras le da de comer a su hijo menor —ese que ella llama milagro, ese que tardó en llegar como tardan las cosas de Dios—. El niño abre la boca con esa confianza ciega que solo tienen los hijos que se saben amados, y ella le acerca la cuchara con una mano y con la otra se seca el sudor que le brota de la frente. Usiacurí arde. El calor del pueblo se mete por las ventanas como un invitado que nadie llamó, espeso, inmóvil, ya Milena le perla la piel mientras habla. Pero no se detiene. Sigue contando. Es como si el relato también le quemara por dentro y necesitara sacarlo, igual que saca la voz cada domingo frente al altar: no porque sea cómodo, sino porque no puede guardarlo.

Le limpia la boca al niño con la misma delicadeza con que acaricia una nota alta en los salmos. Lo mira como quien mira una carta que esperó durante años y que por fin llegó con el sello correcto. Ese niño, dice, es la prueba de que Dios no estaba mudo: estaba esperando. Y a ella le tiembla la voz al decirlo —la misma voz que llena la iglesia, la misma que nunca se quiebra en un coro— porque una cosa es cantar sobre la fe y otra es haberla perdido y recuperarla con las manos vacías y el vientre cerrado.

Hay un verso que el coro de la iglesia de Usiacurí canta y que Milena se siente como propio, como si alguien lo hubiera escrito mirándola a los ojos: "El esplendor del Rey destruyó las tinieblas". Eso fue lo que pasó. Las tinieblas eran reales —la duda, el miedo, el llanto a solas, el calor de un pueblo donde hasta respirar cansa— pero el esplendor era más fuerte. Millena Morales sigue cantando cada domingo. Sigue proclamando. Sigue siendo la voz que, cuando se levanta en esa iglesia de Usiacurí, le recuerda a todo el que la escucha que a veces la fe no es certeza: es seguir cantando cuando el cielo parece mudo.

Por: Karen Domínguez Dávila
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