Barranquilla, Colombia - Valentina, una joven preocupada por su seguridad, vivió una aterradora experiencia mientras se dirigía al restaurante La Guapa, en una noche que prometía ser alegre y llena de encuentros amistosos. Ante el hecho de que su padre no pudiera acompañarla, pues normalmente es quien la lleva a los sitios, solicitó el servicio de InDrive, confiando en que sería una opción segura, a pesar de sus dudas. Sin embargo, su experiencia reforzó en ella el temor de usar estas plataformas.
Con el objetivo de tranquilizar a sus seres queridos y mantenerlos informados de su ubicación, Valentina compartió su ubicación en tiempo real con una amiga y les notificó que ya estaba dentro del carro y comenzó el viaje con la esperanza de llegar sin contratiempos.
Sin embargo, su nerviosismo aumentó rápidamente cuando se dio cuenta de que el conductor se estaba desviando del camino habitual. Preocupada, Valentina lo cuestionó sobre la ruta, señalando que ese no era el camino correcto hacia su destino. Su interrogante fue ignorado repetidamente por el conductor, quien optó por mantener un silencio perturbador. Ante la falta de respuestas, Valentina insistió, amenazando con abrir la puerta y bajarse del vehículo.
Finalmente, el conductor se pronunció, diciendo "no pasa nada, tranquila". A pesar de esta breve sensación de alivio, el viaje continuó durante aproximadamente una hora, mucho más tiempo del estimado inicialmente. Valentina estaba con ansiedad, sin entender por qué el conductor prolongaba el trayecto. Estuvo estresada durante todo el trayecto, mientras esperaba ansiosamente que el conductor rectificara su rumbo.
Valentina, se sentía vulnerable y expuesta, se vio obligada a caminar por esas calles oscuras hasta llegar finalmente al restaurante. Su noche se vio empañada por el temor y el desconcierto ante el comportamiento inaceptable del conductor.
Después de lo que ella sintió como una eternidad, el conductor finalmente retomó la ruta correcta, pero para sorpresa y angustia de Valentina, se negó a dejarla directamente en el restaurante. En lugar de ello, la abandonó a cuatro cuadras de distancia, en un lugar oscuro y solitario de la noche. Valentina confrontó al conductor, expresando su indignación y temor por la situación. Sin embargo, el señor insistió con que ese era el destino y que debía recoger a alguien más:
Este incidente angustiante lo han vivido muchas mujeres, es por esto, a lo que se debe ea importancia de abordar seriamente las preocupaciones de seguridad de las mujeres en el transporte. Valentina, como muchas otras mujeres, tomó medidas preventivas y compartió su ubicación en tiempo real, pero eso no fue suficiente para protegerla de la negligencia y la falta de profesionalismo de su conductor