Verónica

Por: Yajeithxy Padilla, Nicolle Andrade y Paula Lopez

Verónica Rodríguez
Verónica Rodríguez

Verónica Rodriguez, una residente del barrio San Antonio en Soledad, Atlántico, recuerda con dolor la historia de su esposo, Ever, quien dedicó su vida al reciclaje desde los 14 años de edad. Pero la constante exposición a residuos y la falta de medidas de protección lo llevaron a desarrollar una enfermedad respiratoria crónica que, con el tiempo, le costó la vida. La historia de Ever no es un caso aislado; refleja una problemática de salud pública que se ve afectado a mas del 47% en el municipio y que afecta a muchos recicladores y habitantes de zonas cercanas a botaderos en Soledad y sus alrededores.

“Cuando una persona vive cerca de un vertedero de basura o se dedica al reciclaje sin las condiciones adecuadas, su salud está en riesgo constante,” comparte el doctor Rodrigo Narváez, especialista en medicina comunitaria. “Estos entornos suelen estar cargados de agentes contaminantes como gases que son tóxicos, polvo, microorganismos que pueden afectar y residuos peligrosos que pueden desencadenar enfermedades respiratorias como el asma o la EPOC, además de afecciones gastrointestinales, infecciones en la piel y hasta enfermedades infecciosas como la hepatitis o el tétanos, otras enfermedades comunes y muy desarrolladas es la leptopirosis. La exposición prolongada, sumada a la falta de equipos de protección y acceso limitado a servicios de salud, convierte esta situación en una bomba de tiempo para muchas familias.”

La calidad del aire en Soledad ha sido catalogada como “moderada” en varias ocasiones, lo que indica que grupos sensibles pueden experimentar síntomas respiratorios por la exposición prolongada. Estudios han demostrado que la contaminación del aire es una de las principales causas del aumento de enfermedades respiratorias y mortalidad prematura en municipios como Soledad con probabilidad del 60%. En Soledad, las infecciones respiratorias agudas (IRA) representan una preocupación creciente con el pasar del tiempo. Según datos recientes, las consultas médicas por IRA han aumentado un 25% en el municipio del Atlántico, al cierre de 2024 se reportaron 109.749 casos de IRA afectando principalmente a niños y adultos mayores. Según estudios realizados por el Min salud, no se dispone de cifras exactas sobre la mortalidad por enfermedades respiratorias en Soledad, pero a nivel nacional, en la semana epidemiológica 3 de 2025, se notificaron 22 muertes probables en menores de cinco años por IRA.

Andrea Reboyedo, especialista en la salud de la clínica Porvenir en Soledad nos habló de los casos más tratados en el año 2024 y en lo que va del 2025 en el municipio. “Muchas de las enfermedades que tratamos con frecuencia aquí en la Clínica están directamente relacionadas con las condiciones ambientales a las que están expuestas muchas familias del municipio, especialmente aquellas que viven cerca de botaderos de basura o trabajan en el reciclaje desde hace muchos años,” Andrea Reboyedo, cuenta con más de diez años de experiencia en salud comunitaria. “Vemos casos recurrentes de asma bronquial, bronquitis crónica, EPOC y neumonía, particularmente en personas que han inhalado polvo, humo o materiales tóxicos durante años. También tratamos enfermedades gastrointestinales como hepatitis A, tifoidea y parasitismo intestinal, muchas veces por consumo de agua contaminada o falta de higiene en los entornos de trabajo. A esto se suman afecciones en la piel como dermatitis, micosis y hasta sarna, por la manipulación directa de residuos sin protección. Lo más importante,” agrega, “es reforzar las medidas de prevención: el uso obligatorio de guantes, tapabocas, lavado constante de manos, vacunación y acceso a agua potable, seguridad social y de salud, Además, necesitamos más campañas de educación en salud ambiental y vigilancia médica periódica para estas poblaciones.”

Pero incluso estas no son las únicas afecciones o enfermedades que se pueden tener al vivir alrededor o en áreas cercanas a botaderos de basura, sino que también otras como el tétano que puede ser causado al encontrar agujas, tornillos u objetos sueltos en medio de las basuras y residuos o en las calles del barrio, también las causadas por animales, mordeduras o incluso cuando defecan como la leptospirosis.

Estos datos no están solo presentes en personas que viven internamente en el Barrio San Antonio o de otros vertederos de basura, sino en el municipio en general, notando que, aunque no estén cerca no son casos aislados, lo que también nos hace saber que se necesita crear conciencia para con el medio ambiente y el cómo es tan importante que podría llegar a afectarnos o costarnos la vida a todos.

La historia de Ever pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar políticas públicas que protejan la salud de los recicladores y mejoren la calidad del aire en Soledad. Pero no solo eso, sino como todos debemos cuidar de ello y aportar un paso al cambio. Es esencial reconocer y valorar el trabajo de quienes, como Ever, que hizo parte de los más de 320 recicladores del municipio quienes trabajando y “ganándose la vida” como ellos mismos le llaman contribuyen al cuidado del medio ambiente, garantizando condiciones laborales seguras y acceso a servicios de salud adecuados.

“Mi esposo Ever entregó su vida entera al reciclaje, a limpiar las calles que otros ensuciaban, y aun así, cuando su salud empezó a fallar, no encontró el apoyo ni la atención oportuna que necesitábamos”, expresa Verónica con la voz entrecortada. “Los recicladores somos parte fundamental del cuidado del medio ambiente, me incluyo porque él ya no está, pero estoy yo que también desde mis 15 años estoy en este mundo, el cual me ha dado mucho, porque puedo seguir sustentando mi familia y mis tres hijos, pero también me ha quitado mucho, seguimos siendo invisibles para muchos, incluso para el sistema de salud. Hoy, desde mi dolor, pero también desde mi sueño de un futuro mejor solo quiero que esto cambie, que el municipio abra los ojos y que se dé el valor que merecemos. Necesitamos políticas reales, atención médica digna y conciencia ciudadana sin tanta indiferencia.”
Basurero San Antonio, Soledad, Atlántico.
Basurero San Antonio, Soledad, Atlántico.

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