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Daniela Pérez

‘Betty, la fea’ y los estereotipos de una generación pasada

La novela más exitosa de la televisión colombiana hasta el momento refleja la lucha de género que se vivió en los 90. Una época en donde el machismo, la homofobia, el rascismo, la misoginia y los estereotipos hacia las mujeres eran normalizados incentivando la discriminación de las minorías. 

Fernando Gaitan plasmó la realidad de la sociedad colombiana según los estereotipos determinados que a vista de luz actual crea un conflicto por las luchas de igualdad de género. 

Lo más preocupante y hasta lamentable de la trama de la novela es el desenlace de la historia, ya que no son superados los prejuicios de belleza; por el contrario, Betty decide cambiar para encajar en el mismo grupo que la rechazó al principio. La narración evidencia las barreras con las que las mujeres tuvieron y aún tenemos que lidiar para sobrevivir a la violencia de género y el clasismo. Betty la fea muestra la complejidad del diario vivir.

Cuando se mira un producto de hace más de 20 años que aún refleja situaciones de la vida actual, que prueba que las cosas no han avanzado notoriamente y que en ocasiones han empeorado, nos hace reflexionar sobre ciertas acciones. Sin embargo, en otro sentido somos más conscientes de este tipo de comportamientos ya que al volver a ver la serie rechazamos escenas y personas que cumplen con todas las características machistas y misóginas. 

A lo largo de la historia podemos ver cómo funcionaban las estructuras de una empresa: Las mujeres más lindas tenían los puestos más importantes y servían de objetos agradables para cualquier visitante o inversionista que llegará a la oficina. Mientras, Betty era encerrada en un cuarto de archivos donde solo su jefe la podía ver para no causar vergüenza a la estética de la empresa. 

Aunque parezca increíble, el director colombiano no inventó situaciones fuera de la realidad que se vivía día a día en el país. Betty no solo sufre humillaciones y rechazo por parte de los trabajadores de la empresa, los mismos comentarios vienen desde casa. Tanto así que en varias ocasiones ella misma se recrimina el no estar en un puesto mayor por no tener la belleza suficiente para postularse a pesar de los numerosos títulos y posgrados que había obtenido. “No puedo postular a nada más porque esos puestos se los dan a las bonitas”, señala Betty al postularse al puesto de secretaria sabiendo que merecía y estaba capacitada para un puesto más importante. 

Ahora la pregunta es: ¿Por qué a pesar de estos comportamientos la retransmisión de la novela sigue teniendo éxito aún en tiempos feministas? 

Es irónico, pero Betty la fea nos sirve como una máquina del tiempo de cómo la visión y el concepto de belleza cambia, además de la mejora del trato a la mujer en el ámbito laboral en una comedia un poco melodramática y con unos personajes que al ver su construcción con lupa parecen payasos. 

La serie no solo tiene aspectos negativos, muestra valores muy marcados como la lealtad con los amigos de Betty y la calidad humana ya que el público siempre se pone de parte del “cuartel de las feas”, lo que la hace verdaderamente interesante en nuestros tiempos, haciendo que veamos cómo detrás del mundo superficial que buscan aparentar muchas personas hay problemas de inseguridad y miles de deudas que son obligadas a tener para mantener un estilo de vida que es mayor a sus ingresos. 

Fernando Gaitán nos regala un antes y después de la historia de la sociedad colombiana, el humor de la novela sigue sirviendo como conexión y desde ahí han llegado cuestionamientos de situaciones que no deberíamos volver a permitir y reflexiones que han salido a la luz gracias a la retransmisión, nos muestra cómo hemos avanzado las mujeres al hacernos valer más y dejando atrás los estereotipos impuestos por los hombres. Betty la fea sigue siendo un clásico para recordar y volver a vivir. Es un quiebre de lo que normalmente estábamos acostumbrados a ver, algo que mostraba una realidad diferente a todas las telenovelas que solo mostraban la situación de guerra del país por las drogas y el narcotráfico.