LOS FANTASMAS DEL FÚTBOL BARRANQUILLERO

CUATRO CLUBES QUE DESAPARECIERON DEL MAPA

Sporting Barranquilla

Fundado: 1923 | Desaparición: 1992

Años en Primera: 8

Mejor puesto: 7.º (1951) | Peor puesto: 15.º (1990)

Balance: 62 victorias, 63 empates y 127 derrotas

Puntos totales: 187

El Sporting fue el primer gran proyecto alterno al Junior. Aunque tuvo buenos momentos, nunca logró estabilidad financiera. Crisis económicas, vínculos políticos y pérdida de apoyo empresarial terminaron llevándolo a su desaparición. Su ficha pasó a ser del Real Cartagena.

Libertad de Barranquilla

Fundado: 1956 | Desaparición: 1957

Años en Primera: 1

Puesto final: 8.º

Balance: 9 victorias, 3 empates y 12 derrotas

Puntos totales: 21

El Libertad fue un proyecto efímero que surgió con ilusión pero sin bases económicas ni apoyo popular. Su corta vida reflejó el deseo de diversificar el fútbol barranquillero, pero también su fragilidad estructural.

Unicosta FC

Fundado: 1995 | Desaparición: 1999

Años en Primera: 2 (1997 y 1998)

Campeón de la B: 1996–1997

Balance: 94 partidos, 25 victorias y 54 derrotas

Puntos totales: 52

Unicosta ascendió tras una gran campaña en la Primera B, pero nunca logró sostenerse económicamente. Su fundador, Enrique Chapman, mantuvo el proyecto con recursos limitados. La falta de respaldo empresarial provocó su desaparición.

Uniautónoma FC

Fundado: 2010 | Desaparición: 2015

Años en Primera: 2 (2014 y 2015)

Campeón de la B: 2013

Balance: 215 partidos, 75 victorias y 78 empates

Puntos totales: 72

Uniautónoma fue el proyecto más ambicioso al unir universidad y fútbol. Sin embargo, los problemas institucionales, la baja asistencia y la falta de gestión provocaron su caída. En 2015 su ficha fue vendida a Orsomarso SC por 5.000 millones de pesos.

Comparativa de campañas

EquipoAños de vidaAños en PrimeraPromedio de puntos por añoPuntos totales
Sporting69823.4187
Libertad1121.021
Unicosta4226.052
Uniautónoma FC5236.072

“Junior se consolidó como una marca”

MIKE FAJARDO Ex periodista de RCN Radio

“Junior se ha consolidado como una marca y ha sobrevivido gracias al respaldo permanente de grandes empresas.”
¿Qué nos puede contar del Sporting?
En Barranquilla el equipo que ha marcado la historia es Junior, por su nivel de identificación con la región. El Sporting tuvo dos etapas: la primera cuando se crea la Liga Profesional en 1948 y la segunda con la inauguración del Estadio Metropolitano. Su ingreso al fútbol profesional no fue por ascenso sino por decisión de la Dimayor. El primer clásico ante Junior lo ganó Sporting con dos goles de César Calero. Posteriormente el club entró en una profunda crisis económica ligada a la época del narcotráfico, perdió respaldo, descendió y finalmente su ficha se convirtió en Real Cartagena.
¿Por qué el Junior sí logró mantenerse en el fútbol colombiano?
Junior vivió una crisis económica fuerte en los años setenta, pero fue rescatado por un grupo de empresarios con el respaldo del gobernador del Atlántico. Desde entonces ha contado con apoyo constante de grandes empresas como Cervecería Águila, Monómeros y Tecnoglass. La continuidad de Fuad Char fue clave en su consolidación. Junior mejoró su organización, fortaleció sus divisiones menores y logró vender jugadores, lo cual estabilizó sus finanzas.
¿Por qué los otros equipos de la costa no han perdurado como el Junior?
La principal razón fue la falta de una fuerte inyección económica. El Sporting dependía de apoyos externos que no se sostuvieron en el tiempo. Unicosta, bajo Enrique Chapman, se mantuvo gracias a aportes personales y de amigos, sin una estructura empresarial sólida. El proyecto de Uniautónoma fue ambicioso desde lo académico, pero circunstancias institucionales adversas impidieron su continuidad, y finalmente el club fue vendido a Orsomarso tras su descenso.

Entrevista utilizada como base periodística para el análisis de los clubes desaparecidos del fútbol barranquillero.

“UniAutónoma fue un sueño que se apagó”

Sandra Gómez

Exjefa de prensa de la Universidad Autónoma del Caribe

Sandra Gómez revive los recuerdos del desaparecido UniAutónoma Fútbol Club, compartiendo los momentos de gloria, las dificultades institucionales y el impacto emocional que dejó la desaparición del equipo que representó a la universidad en el fútbol profesional colombiano.

¿Cómo llegó a ser la jefe de prensa del equipo?
Sandra Gómez llegó al club en 2011 tras trabajar como coordinadora de deportes del periódico Al Día de El Heraldo. La directora de comunicaciones de la universidad la invitó directamente al proyecto. Tras hablar con la rectora Silvia Gette y aceptar la propuesta, inició su camino como jefe de prensa de UniAutónoma FC en febrero de 2011, acompañando al equipo desde sus primeros pasos en el profesionalismo.
¿Cómo fue esa experiencia para usted?
Para ella fue una de las experiencias más enriquecedoras de su vida. Vio nacer un equipo bien estructurado, con apoyo institucional y con un fuerte objetivo: visibilizar el talento del Caribe colombiano. Considera que el proyecto pudo haber llegado incluso a ser campeón del fútbol colombiano si no hubiera sido interrumpido.
¿Cuál fue el momento más difícil que vivió con el equipo?
El momento más duro fue el asesinato del jugador Alex de Ávila en Puerto Colombia. Este hecho marcó profundamente a toda la institución. Más allá de lo deportivo, fue una herida emocional que ningún resultado deportivo pudo superar.
¿Cómo se manejó la desaparición del club?
El cierre del proyecto se comunicó mediante un comunicado de prensa donde se informaba la venta de la ficha del equipo al Valle del Cauca. Aunque se intentó continuar con categorías menores, la ausencia del equipo profesional dificultó la sostenibilidad del proceso formativo.
¿Cómo afectaron las crisis institucionales al equipo?
Las crisis administrativas de la universidad impactaron directamente al club. El departamento de comunicaciones institucional manejaba los escándalos, mientras el equipo solamente informaba lo deportivo. Con la salida de Silvia Gette y la llegada de una nueva rectoría, el respaldo económico disminuyó y el proyecto se fue debilitando.
¿La salida de Silvia Gette marcó el final del proyecto?
Aunque al principio se pensó que el proyecto continuaría, la pasión y la inversión que caracterizaban a Silvia Gette no se mantuvieron con la nueva administración. En 2015, tras una temporada difícil, UniAutónoma descendió y su ficha fue vendida, poniendo fin al club.
“UniAutónoma tenía todo para convertirse en un equipo grande. Fue un proyecto que murió, no por falta de talento, sino por falta de respaldo.”

— Sandra Gómez
Entrevista realizada en Barranquilla — Historia del fútbol costeño

“Que otro equipo le haga cosquillas a Junior”

Entrevista a Osvaldo Ruiz Madachi
Periodista deportivo — Ex corresponsal de Uniautónoma FC
¿Cómo era trabajar cubriendo al Uniautónoma?
Fue una experiencia maravillosa. Osvaldo cubría al equipo todos los días, de lunes a viernes en el Polideportivo Sur, y los fines de semana en Sabana Larga. En los primeros años nadie cubría al club, por lo que él asumió ese rol con total compromiso. Para él, Uniautónoma se convirtió en una oportunidad, en una familia y en la base de su carrera como periodista.
¿Logró cubrir todo lo que sucedió cuando ascendieron?
Sí. Uniautónoma nació en 2011, el mismo año en que Osvaldo inició su carrera en RCN Radio. Desde entonces fue el encargado exclusivo de cubrir al equipo. Estuvo presente desde su fundación hasta su desaparición, consolidándose como fuente principal de información del club.
¿Qué pasó cuando desapareció el equipo?
La desaparición fue un golpe muy duro para él. Lloró porque sentía que una parte de su carrera se terminaba. Después continuó su trabajo cubriendo otros equipos como Junior y Barranquilla FC, pero reconoce que su crecimiento profesional se dio gracias a Uniautónoma.
¿Tenía Uniautónoma una hinchada real?
Sí. En Sabana Larga el equipo logró formar una hinchada familiar, diferente a la del Metropolitano. Era un plan de familia, sin barras bravas. Incluso hubo personas que preferían ver a Uniautónoma antes que a Junior en ciertos partidos.
¿Por qué cree que desapareció Uniautónoma?
Para Osvaldo, la salida de la doctora Silvia Gette fue el golpe más duro. Ella era quien vivía el club con verdadera pasión. Tras su salida llegaron cambios dirigenciales, atrasos salariales, desorden administrativo y pérdida de interés. El equipo fue apagándose poco a poco hasta que lo dejaron morir.
¿Cree que Barranquilla necesita otro gran equipo?
Sí. Afirma que las grandes ciudades del mundo siempre tienen más de un equipo fuerte. Barranquilla es una ciudad importante, pero solo Junior ha logrado sostenerse. Para él, sería fundamental que surgiera otro club que genere competencia y nuevas oportunidades para jóvenes, como la que él tuvo con Uniautónoma.
“Estaría bueno que llegase otro equipo para que le hiciera cosquillas a Junior”.

— Osvaldo Ruiz Madachi
Entrevista — Proyecto de memoria del fútbol barranquillero

Un día bajo la lluvia con Alan Navarro

Crónica sobre memoria, fútbol y nostalgia — Barranquilla

El 16 de noviembre amaneció con un cielo gris que parecía anunciar algo más que un aguacero: un regreso al pasado. En Barranquilla, el clima rara vez sorprende, pero ese día la lluvia cayó con la insistencia de un recuerdo que no se quiere ir. Aun así, el Polideportivo Monómeros estaba tan vivo como siempre en jornada de torneo. Entre risas, gritos de aliento y los inevitables charcos en la cancha, se asomaba una figura conocida: Alan Navarro.

Hoy Alan no se dedica al fútbol profesional. Se retiró prematuramente por una lesión que lo obligó a cambiar el rumbo. Ahora trabaja en el mundo de la administración de empresas. Sin embargo, al verlo llegar empapado por la lluvia, queda claro que el balón nunca dejó de ser parte de su identidad.

Mientras se preparaba para el partido, entre saludos y bromas con excompañeros, compartió que volver a jugar, aunque sea de manera amateur, le devuelve una parte de sí que creía dormida. “El grupo de la Autónoma era muy unido”, recordó con una mezcla de sonrisa y melancolía.

Cuando se mencionó su salida del Uniautónoma FC, la sonrisa se apagó un poco. “Me fui por la mala gestión administrativa. Eso nos golpeó más que cualquier derrota”, confesó con serenidad. No fue rabia: fue sinceridad.

“Jugar así, sin presiones, solo por gusto, es lo que me queda. Es lo que me conecta con lo que fui.”

— Alan Navarro

A pesar del campo pesado, Alan jugó con pausa y oficio. En medio del lodazal protagonizó un penal que levantó aplausos desde la banda. Se paró frente al balón, respiró hondo y lo acomodó en la red con serenidad. Gol. Uno más en su historia, distinto, pero celebrado como los de antes.

Al final del encuentro, empapado de lluvia y sudor, se despidió entre palmadas de los mismos compañeros que lo abrazaron en noches de triunfo y en tiempos turbulentos. La tarde caía lentamente sobre el Polideportivo Monómeros, mientras Alan se alejaba entre risas, cargando consigo esa mezcla de nostalgia y cicatrices que solo el fútbol puede dejar.

Crónica — Proyecto de memoria del fútbol barranquillero

Edgar Zapata y la tarde en que la lluvia abrió viejas memorias

Crónica sobre retiro, nostalgia y el final de Uniautónoma FC — Barranquilla

El 16 de noviembre amaneció pesado, como si el cielo cargara con la misma nostalgia que Edgar Zapata arrastra desde hace años. La lluvia cayó sin pausa sobre el Polideportivo Monómeros, formando charcos donde se reflejaban camisetas empapadas y risas cómplices. Era día de torneo, un encuentro más de ese fútbol amateur que reúne, semana tras semana, a viejos conocidos del balompié barranquillero.

Entre ellos apareció Zapata, con el caminar sereno de quien ha vivido demasiado fútbol como para sorprenderse por un aguacero. A sus espaldas queda una carrera hecha de viajes largos, canchas difíciles y camerinos que huelen a esfuerzo. Su final llegó en Uniautónoma FC, un cierre abrupto que no fue una decisión propia, sino consecuencia directa de la desaparición del club.

“No era la forma. Después de tantos años, uno espera al menos cerrar el ciclo bien”, dijo con la mirada perdida entre la lluvia. Aun así, cuando habla del proyecto universitario, algo se suaviza en su voz: “Era lindo… distinto. No se parecía a nada de lo que viví en otros equipos”. Para Zapata, la Uniautónoma significó algo más que fútbol.

“Esto jode… todavía tengo la cabeza para jugar, pero el cuerpo ya es otra historia”.

— Edgar Zapata

El torneo amateur se convirtió en un refugio para viejos compañeros, pero el partido apenas comenzaba cuando un mal movimiento en la grama mojada lo mandó al suelo. Se lesionó antes de entrar en ritmo, sin tocar siquiera su primer balón del día. Fue otro recordatorio cruel de que el tiempo también juega.

Desde la banda, bajo el techo metálico que amplificaba la lluvia, observó en silencio. No se quejó, aunque la frustración era evidente. Mientras veía a sus compañeros en medio del lodazal, su mirada iba más allá del partido: recordaba entrenamientos, viajes, vestuarios y un retiro que llegó sin despedida.

Aun así, entre cada jugada se le escapaba una sonrisa. “Aquí uno vuelve a lo esencial. Aquí somos los mismos de siempre”, dijo al terminar el encuentro. Cojeando un poco, se reunió con sus excompañeros para la ronda final de despedidas mientras la lluvia seguía cayendo.

Ese día, la lluvia no solo empapó la cancha. También abrió las puertas de la memoria. Y mientras caminaba hacia la salida, quedó claro que, aunque el fútbol profesional le cerró la puerta de golpe, Edgar Zapata encontró otra por donde volver: la del fútbol sincero, el del barrio, el que sana lo que las instituciones rompieron.

Crónica — Proyecto de memoria del fútbol barranquillero