De los likes a las urnas: crónica de una generación que aprendió política entre reels e influencers
Por Camila Gómez
La pregunta tomó por sorpresa a María Maza. Estaba sentada con varios amigos hablando sobre política cuando uno de ellos la interrumpió. Había defendido una postura con seguridad, como si llevara semanas investigando el tema. Sin embargo, cuando intentó responder, se quedó en silencio.
No sabía exactamente de dónde había salido esa opinión.
Horas después, ya en su habitación, volvió a pensar en la pregunta.
Acostada en su cama, revisaba Instagram como casi todas las noches. El recorrido era familiar: una receta, un video de humor, una recomendación de una serie y luego un reel político. Una creadora de contenido hablaba directamente a la cámara sobre una decisión reciente del Gobierno. Se quedó viendo el video hasta el final. Después apareció otro. Y luego otro más.
Fue entonces cuando entendió algo que nunca se había detenido a cuestionar: gran parte de las ideas que repetía sobre política provenían de videos de menos de un minuto que consumía todos los días.
"—Yo antes no consumía noticias. La política me parecía lejana. Empecé a interesarme porque personas que ya seguía comenzaron a hablar del tema y sentía que lo explicaban de una forma más sencilla."

[María Maza revisa contenido en redes sociales como parte de su rutina diaria de información] Foto: Camila Gómez
Tiene 23 años y estudia en la Universidad del Norte. Como muchos jóvenes de su generación, su acercamiento a la actualidad no ocurrió a través de periódicos ni noticieros. Llegó desde la pantalla de su celular.
La política apareció mezclada entre el entretenimiento:
- Entre tendencias.
- Entre historias de Instagram.
- Entre videos diseñados para durar apenas unos segundos.
Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una rutina. Mientras esperaba una clase. Mientras regresaba a casa. Mientras intentaba quedarse dormida. Siempre había algún contenido político esperándola.
Su experiencia coincide con una transformación más amplia en la forma en que los jóvenes se relacionan con la información. Durante las elecciones presidenciales de 2022, las redes sociales se consolidaron como uno de los principales escenarios de discusión política en Colombia. Una investigación publicada por la revista Análisis Político de la Universidad Nacional concluyó que plataformas como Instagram, Facebook, TikTok y Twitter se convirtieron en espacios fundamentales para informarse, debatir y participar en conversaciones relacionadas con la campaña electoral.
Pero para ella la política no llegó en forma de debates presidenciales ni de extensos programas de opinión. Llegó en forma de reels. Videos cortos. Explicaciones rápidas. Frases contundentes. Contenido diseñado para captar atención en cuestión de segundos.
"—Me gustaba porque sentía que entendía cosas que antes parecían muy complicadas. Era más fácil escuchar a alguien explicándolo desde su cuarto que sentarme a ver un programa político."
Ese tipo de cercanía explica parte del éxito de los creadores de contenido. Hablan desde espacios cotidianos, utilizan un lenguaje informal y construyen una relación más directa con sus seguidores. La información ya no parece venir de una institución o de un medio de comunicación. Parece venir de alguien conocido. Sin embargo, esa misma cercanía plantea nuevas preguntas.
Preguntas para el debate:
¿Dónde termina la información y dónde empieza la opinión?
¿Quién verifica lo que se dice?
¿Hasta qué punto una audiencia distingue entre un análisis fundamentado y una interpretación personal?
La investigadora Liliana Galindo Ramírez, quien ha estudiado la relación entre juventud, internet y participación política en Colombia, sostiene que las plataformas digitales transformaron profundamente las formas en que los jóvenes se acercan a los asuntos públicos. Según sus investigaciones, internet se ha convertido en un espacio donde las nuevas generaciones construyen formas de participación, visibilidad y acción política que antes se desarrollaban principalmente en escenarios presenciales.
María empezó a hacerse preguntas parecidas después de aquella conversación con sus amigos. No descubrió una mentira. Descubrió algo más incómodo. Se dio cuenta de que muchas de las ideas que consideraba propias provenían de contenidos que consumía constantemente sin preguntarse quién los producía o cuáles eran sus fuentes.
"—Ahí fue cuando empecé a contrastar más información. No porque dejara de ver esos videos, sino porque entendí que un video no siempre es suficiente para comprender un tema."
La decisión cambió la forma en que utilizaba las redes. Comenzó a leer noticias completas. A comparar versiones. A buscar diferentes fuentes sobre un mismo asunto. A revisar quién estaba detrás de las cuentas que seguía.
Mientras tanto, el algoritmo continuó haciendo su trabajo. Cada video visto hasta el final. Cada comentario. Cada interacción. Todo ayudaba a construir un perfil más preciso de sus intereses. Investigaciones sobre participación política digital han advertido que estos sistemas de recomendación facilitan el acceso a la información, pero también pueden reforzar determinadas perspectivas al mostrar contenidos similares a aquellos con los que los usuarios interactúan con mayor frecuencia.

[El celular se ha convertido en una de las principales vías de acceso a información política entre los jóvenes] Foto: Camila Gómez
Empezó a notarlo. Algunas opiniones aparecían una y otra vez. Las mismas voces regresaban constantemente. Los mismos temas dominaban su pantalla.
La política seguía allí. Pero ahora la observaba de otra manera.
La transformación que experimentó no es exclusivamente tecnológica. También refleja un cambio cultural. Según la Encuesta de Cultura Política del DANE de 2023, el 60,2 % de los colombianos afirmó no sentirse identificado con ningún partido o movimiento político. En ese escenario, muchos ciudadanos —especialmente jóvenes— se acercan a los asuntos públicos a través de espacios distintos a los tradicionales.
Las redes sociales son uno de ellos. La política ya no llega solamente desde los partidos, los debates o los noticieros. Puede aparecer en cualquier momento. Mientras alguien espera una clase. Mientras va en el bus. Mientras revisa el celular antes de dormir.
Esa noche María volvió a abrir Instagram. El primer video que apareció en su pantalla hablaba sobre política. Lo vio completo.
La diferencia es que esta vez no deslizó el dedo inmediatamente hacia el siguiente. Primero revisó quién estaba hablando.
