El día que un TikTok me convenció de cómo votar
Por Angélica María Paternina Mendoza
Recuerdo perfectamente el momento. Estaba en mi cama, scrolleando antes de dormir en TikTok como cualquier noche, en plena época de elecciones, la primera vez que votaría, cuando de repente me apareció un video de Francia Márquez. No era un discurso formal ni nada de eso, era ella, hablando con la gente de su comunidad, siendo ella misma.
Después vinieron más videos: que iba a ser la primera mujer negra en ese cargo, que toda su vida había luchado por los suyos, que era un momento histórico. Y sin haber leído un solo programa de gobierno, sin haber visto un debate completo, ya sabía por quién iba a votar. Lo que en ese momento me pareció una convicción propia resultó ser, también, el resultado de un algoritmo.

[En el año 2022, Márquez se convirtió en la primera precandidata afrodescendiente en competir en la consulta de la coalición del Pacto Histórico] Fotos: El Espectador / Universidad de los Andes
Mi experiencia no es un caso aislado. A nivel global, un estudio del Pew Research Center de 2024 encontró que el 48 % de los usuarios de TikTok entre 18 y 29 años utiliza la plataforma para seguir temas de política y actualidad. En Colombia, el fenómeno tiene un antecedente concreto: las campañas de Gustavo Petro y Rodolfo Hernández en 2022 fueron las primeras en usar TikTok de forma masiva para obtener votos de los jóvenes, apostando por la cercanía emocional por encima de las campañas tradicionales. Y esto se entiende escuchando a quienes lo vivieron.
"Las redes reforzaban lo que ya me decían en otros lados. No sé si eso es bueno o malo, pero así fue, yo voto por lo que vi en redes y por lo que comentan mis amigos de la iglesia."
— GABRIELA ESCALLÓN CABALLERO, 22 AÑOS (DISEÑO GRÁFICO, UAC)Gabriela Escallón Caballero tiene 22 años, tras estudiar gastronomía, decidió probar un nuevo desafío, ahora cursa primer semestre de Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma del Caribe. Cuando habla de cómo decidió su voto en las elecciones nacionales de 2026, no separa lo que vio en redes de lo que escuchó en su iglesia, ya que para ella, ambos espacios decían lo mismo, y esa coincidencia se sentía como confirmación. Apoyó a Abelardo De La Espriella.
María Alejandra Cifuentes Doncel de 23 años vivió algo parecido, pero en sentido contrario. Estudiante de noveno semestre de Medicina en la Universidad del Norte, sigue con frecuencia contenido político ligado a figuras como Paloma Valencia. Los videos que circulaban sobre De La Espriella le generaron desconfianza, ya que ella se considera una animalista, y encontró desagradable, relata ella, la entrevista en donde habla de sus experiencias con felinos:
“La verdad yo pensaba votar por Abelardo, pero luego vi el tiktok donde dice haber explotado gatos con voladores y enseguida cambié de opinión, yo tengo 3 gatos, y los amo, son la luz de mis ojos, cualquier humano que les haga daño, no puede ser un buen presidente”
— MARÍA ALEJANDRA CIFUENTES, 23 AÑOS (MEDICINA, UNINORTE)No fue una decisión tomada frente a un debate, fue construida clip a clip, día a día, en los momentos muertos entre clases, relata ella.
Samuel Santiago Parra de 25 años no tiene mucho tiempo para debatir. Como interno de Medicina en el Hospital Universidad del Norte, sus jornadas no dejan espacio para leer programas de gobierno ni ver entrevistas de dos horas.
"Yo me la paso estudiando, atendiendo pacientes, y si no, durmiendo porque hacer turnos de noche te mantiene cansado, entonces nunca estoy realmente pendiente y leyendo de política, pero en TikTok encuentro resúmenes rápidos y me entero de las propuestas de los candidatos"
dice, con una naturalidad que no pretende ser excusa ni defensa. El contenido sobre Sergio Fajardo que llegó a su pantalla influyó en su intención de voto. Los tres son universitarios, los tres votarán en las elecciones de 2026, y ninguno de los tres llegó a sus conclusiones a través de los medios tradicionales.
Diva Liceth Mendoza, doctora en neurociencias de la Universidad de la Costa, señala que este tipo de campañas digitales son efectivas porque aprovechan mecanismos psicológicos asociados a la atención, la emoción y la repetición de mensajes. Plataformas como TikTok, Instagram y Facebook presentan información en formatos breves, dinámicos y altamente visuales, lo que facilita que los usuarios procesen los contenidos de manera rápida y los recuerden con mayor facilidad.
Desde la neurociencia, explica Mendoza, las emociones desempeñan un papel fundamental en la toma de decisiones. Por esa razón, los mensajes políticos que generan identificación, esperanza, indignación o miedo suelen tener una mayor capacidad de influir en los votantes jóvenes que aquellos basados únicamente en datos o propuestas extensas. A eso se suma el efecto del algoritmo que al mostrar repetidamente contenido similar al que ya generó interés, la plataforma refuerza determinadas ideas y percepciones políticas hasta que estas se sienten propias. En otras palabras, no es que el votante joven sea fácil de manipular. Es que el entorno digital está construido para que ciertos mensajes impacten más profundo, más rápido y más seguido.
Jaime Andrés Wilches, investigador del Politécnico Grancolombiano y coautor de un estudio publicado en la revista Palabra Clave sobre el uso de TikTok en las elecciones regionales colombianas de 2023, encontró que la plataforma permitió a los candidatos presentarse de forma innovadora y cercana, promoviendo una cultura política mediada por las emociones primarias más que por la exposición de propuestas. La investigación concluye que TikTok se ha convertido en una herramienta fundamental para las campañas que trasciende el territorio, y que esa tendencia seguirá creciendo. El mismo estudio señala que la plataforma no solo cierra puertas, también ha logrado reducir los costos de financiación de campañas y abrir la política a formatos más accesibles para poblaciones que históricamente se alejaban de los medios tradicionales.
Esa transformación no es solo teórica. Richard Fernández, exconcejal de Barranquilla, la vivió en carne propia. Cuando aspiró a un cargo de elección popular en 2019, TikTok aún no tenía la influencia que posee hoy, y su estrategia dependía casi por completo de métodos tradicionales: volantes, reuniones presenciales, publicidad en vehículos, recorridos por sectores de la ciudad.
"Antes había que invertir en publicidad física para llegar a una zona específica", recuerda. "Hoy, una publicación en redes sociales puede alcanzar a miles de personas, especialmente jóvenes, sin necesidad de desplegar toda esa logística."
Fernández reconoce que el cambio lo obligó a moverse. Quien no esté en redes, dice, sencillamente no existe para el votante joven. Por eso él también ha tenido que adaptarse y hoy usa las plataformas digitales como parte de cualquier estrategia política. Para él, no es una opción: es una necesidad.
Francia Márquez dejó de aparecer en mi página principal de TikTok casi tan rápido como había llegado. Los creadores que hablaban de ella pasaron a otros temas. El algoritmo siguió su curso. Fue en ese silencio donde entendí algo que no había visto antes, el problema no era solo haber votado con la emoción más que con la razón. Era que la misma plataforma que me ayudó a formarme una opinión política no tenía ningún interés en ayudarme a hacer seguimiento de lo que pasaba después. La atención se había ido a otro lugar, y yo con ella.
Este domingo, Gabriela, María Alejandra y Samuel votarán. Ninguno llegó a esa decisión leyendo un programa de gobierno. Con las elecciones de 2026 encima, TikTok seguirá siendo parte del paisaje político colombiano.
La pregunta es qué tipo de ciudadanía se construye cuando la principal ventana al debate público está optimizada para captar atención en tres segundos y no tiene ningún incentivo para sostenerla más allá del día de las elecciones. Esa noche en mi cama, scrolleando sin pensar, no sabía que estaba tomando una decisión política. Hoy lo sé. Y quizás eso, saber que el algoritmo también vota, sea el primer paso para votar con más conciencia.
