Crónica

Sandoval: El peso de la seguridad nocturna

En la noche, cuando el silencio cubre las calles y todos en el conjunto duermen, Sandoval ejerce su trabajo como guardia de seguridad permaneciendo despierto en la portería mientras vigila todo lo que pasa.

DESLIZA

Realizado y fotografiado por Azucena Rubiano Mier · Vigilia

Uniforme sin arrugas, pantalón negro, camisa manga larga gris, una corbata negra con rayas amarillas en forma diagonal, pelo bajo, ojos redondos, una sonrisa encantadora, pero sobre todo no puede faltar un “Dios me lo bendiga”.

Él es Sandoval.

Aproximadamente a las 9 de la mañana es una hora donde las personas prefieren salir del conjunto en el que trabaja como guardia de seguridad y lo solicitan cuando llega un pedido que dejaron en la recepción. La atención al cliente es esencial porque, una palabra mal dicha, y habría gente enfurecida. Este no es el caso.

Regularmente las personas lo saludan y le dicen:

- “Buenaas”
- “¡Ey!, ¿todo bien Sandoval?”
- “Firme Sandoval”
- “¡Ohhh Sandoval ya supiste la nueva!”
- “¡Ohh! mi amigo Sandoval”

Expresiones así que te hacen pensar que es una persona muy dada con la gente. De esas personas que conoces, sientes su carisma y siempre les gusta estar alegre.

Hoy a las nueve de la noche el turno nocturno de Sandoval comienza. El ambiente frío en portería es común a esta hora; el viento mueve los árboles con fuerza, se escucha la puerta abrirse cada treinta minutos por algún residente, hasta que, después de un tiempo, todo está en silencio y Sandoval dice:

“A esta hora no pasa mucho, es un poco tediosa, aburrida.”

Todo estaba cerrado y lo que se escuchaba era el sonido del walkie-talkie por donde su jefe le daba instrucciones de mirar por las cámaras de seguridad e inspeccionar que no haya accidentes o intrusos.

Su mirada se enfocaba en hacer bien su trabajo a esta hora porque solo se le podía preguntar cosas puntuales para indagar más sobre él y luego se ponía a mirar cada una de las cámaras. Sandoval es un hombre cumplido con lo que hace y, si hay un problema, él va a solucionarlo.

Él ingresó como guardia de seguridad en el año 2021 tras haberse quedado sin su trabajo. Siguió buscando ofertas de empleo, pero no consiguió, hasta que un familiar le propuso ingresar a la compañía de seguridad en la cual se preparó y logró convertirse en guardia de seguridad.

“Desde ese momento hasta hoy me he sentido muy cómodo, acogido y no me veo en otro lugar mejor que acá.”

Los turnos de rotación nocturnos se los reparten entre los cuatro guardias que trabajan en el conjunto por dos días consecutivos desde las 6 p. m. hasta las 6 a. m. del siguiente día y después pueden tomarse un tiempo para descansar, y volver en otra rotación. Horarios de este tipo son los que muchos trabajadores deben de cumplir por un propósito de servicio a las personas. Sandoval utiliza el tiempo libre que le queda para descansar y visitar a su familia cuando puede.

Detalles en su estilo de vida tan estructurado muestran cómo muchos hacen sacrificios para cumplir con sus obligaciones laborales, ganar lo suficiente para ellos mismo, tener tiempo para actividades personales diferentes a las del ambiente de trabajo y mostrar una sonrisa al público ante la adversidad. A él le gusta dar y, asimismo, recibe de la gente sin compromiso alguno.

Sin más que agregar, así como Sandoval saluda o se despide de cada persona que sale o ingresa del conjunto en el día, a las seis de la mañana que termina su jornada tras haber iniciado en horario nocturno, puede ver al primer residente salir del conjunto, lo mira, levanta la mano, saluda y finaliza siempre con un:

“Dios me lo bendiga.”